La magia en la materia

Adriano Silva tuvo desde muy pequeño una inclinación por el arte, toda ocasión era propicia para poner en práctica su talento natural hacia el dibujo y la pintura. Al quedar huérfano se quedó bajo la custodia de su tío-abuelo que lo formó como si fuera su hijo. 

En su juventud se alistó en la Marina durante la Segunda Guerra Mundial, si bien, nunca estuvo en combate, la disciplina inculcada en las fuerzas armadas le sirvió para forjar una larga y prolífica carrera dentro de la plástica, al ser un oficio que le requirió de todo su tiempo y dedicación. 

Tras haber desempeñado diversos oficios en su juventud y abandonar la milicia se mudó a Chiapas, donde trabajó como fotógrafo. Después de algún tiempo regresó a la capital del país a trabajar al Canal 11, perteneciente al Instituto Politécnico Nacional, IPN.

Sin embargo, su vocación estaba definida cuando decidió ingresar a la  Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado «La Esmeralda», lugar donde aprendió y aplicó las más diversas técnicas. Se formó bajo la Escuela Mexicana de Pintura, para después continuar su camino y definir un estilo propio e inconfundible que lo llevaron a producir más de tres mil obras.

“Se trata de uno de los artistas más emblemáticos de la plástica nacional que utiliza un lenguaje propio, que se vincula con el arte fantástico, la vida, el hombre, su entorno y desde luego la música como arte y medio de expresión”, refiere Cecilia Santacruz, Coordinadora del Salón de la Plástica Mexicana.

Tras concluir sus estudios se ganó la vida mediante la venta de sus cuadros e impartiendo clases en diversas instituciones educativas. También comenzó a colaborar con el destacado urbanista, Mario Pani, artífice de la construcción del Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco y  del Conservatorio Nacional de Música, entre muchas otras obras en México y el extranjero.

“Mi papá trabajó mucho para el arquitecto, Mario Pani, le encargo infinidad de obra. Como artista plástico se encargó de la elaboración de los cuadros que sirvieron para la decoración de los espacios y edificaciones que el afamado arquitecto proyectó a lo largo de su carrera”, comenta Adriano Silva, artista plástico e hijo del maestro.

Mediante sus piezas, Adriano Silva, nos transporta a un mundo onírico, lleno de personajes enigmáticos y atemporales que parecen habitar atmósferas inexistentes. Su trabajo artístico cuestiona en cada trazo y talla las propiedades de la materia.

“Es un pintor que juega con el espacio-tiempo, lúdico al articular cuerpos y formas. Autor que siempre estuvo en una búsqueda personal y que terminó por inclinarse hacia el arte fantástico, su obra es figurativa, con toques de realismo mágico. Resulta probable que haya tenido influencia de la Escuela Europea y del Surrealismo donde lo metafísico también está presente”, comenta Cecilia Santacruz.

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"cualidades propias del arte matérico"

Las obras nos hablan de un artista auténtico en el fondo y forma, así como en el uso de materiales. El maestro ensamblaba todo, incluso los objetos que encontraba en sus viajes eran integrados a su propuesta discursiva. Insistió en cualidades propias del arte matérico al pertenecer a una generación que se metió en dicha corriente plástica.

“A partir de la década de los setenta dedicó mucho tiempo a la escultura en madera, debido a que es un material muy noble que se puede manipular con facilidad. Trasladó los personajes que plasmaba en el lienzo a la escultura, obteniendo piezas de enorme belleza. A través de su labor, mi padre, descubrió la esencia de la madera. Hasta donde se sabe fue pionero en el uso de esta técnica de ensamblado. Mientras otros creadores lo hacían con la cerámica, bronce, metal con soldadura, piedra y mármoles”.

“La magia en la materia”, tiene el propósito de mostrar una pequeña parte de su ardua labor como artista. Las obras que se exhiben están  hechas  en diversas técnicas como acrílico sobre relieve en madera, óleo sobre tela, acrílico en madera, técnica mixta, acrílico sobre tela, relieve sobre madera, collage y escultura en madera representan una ventana hacia la ciencia y el arte.

Adriano Silva

esta exposición forma parte del acervo del

A decir de Cecilia Santacruz, resulta de suma relevancia, traer a nuestra Máxima Casa de Estudios estás ofertas “lúdicas y frescas” de un artista plenamente comprometido, que trabajó bajo su propio discurso plástico, expresando a través de sus pinturas y esculturas su postura frente a la sociedad y el arte mismo. “Adriano Silva fue un creador que estaba más preocupado por su producción que por difundir su obra. Existen autores que son muy buenos promotores de su tarea y otros como el maestro que se meten a su taller y se dedican a pintar o esculpir hasta saciar su necesidad artística”.

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